Primera entrada. Que flash. Cuando este blog fue gestado, la vida era más sencilla ;) Lo que vino después fue tan pesado que no me pareció adecuado para publicar… pero bueno, hoy, las cosas son diferentes. Y tengo una de “esas” historias…  palabras clave: cumpleaños, madre y padre… y una nueva edición de la batalla ineludible por cuanto tiempo se pasa con cada cual…

Hijos de padres separados, seguramente me entiendan mejor que el resto. Pero bueno. El premio de mi sensación “y no habré nacido de un repollo?” de estos días es para mi padre, que en rapto de sólo-los-dioses-saben-qué motivación, se peleó con mi hermana el día de su cumpleaños.

Preludio.

Todo venía más o menos bien. Cena con uno, almuerzo con otro… y los amigos al final, casi como la frutilla del postre. Claro que el pesimista en mi ya venía preparándose mentalmente para un posible caos. Sea por la tensión de los encuentros familiares, por algún desplante, o en el peor de los casos por un “broadside” de destrucción y estrés.

Todo venía bien, es cierto… pero ya antes de la primera reunión, Pater Repollus hizo su primera movida. Alegremente me dijo que mi hermana tuvo la desconsideración de pedirle que el almuerzo sea temprano, impidiéndole jugar al tenis!

Mi estomago se cerró, y saqué la conversación por la tangente, una habilidad que todo hijo del repollo necesita desarrollar casi como un arte.

Preparen… apunten… FUEGO!

Noche, primera reunión. La familia materna juntándose, con mi abuelo y demás… Mensaje de texto. Si, mensaje de texto, leyeron bien. Papá repollo dice que mejor convertir el almuerzo en un café a la noche el día siguiente. A mi, que no soy el involucrado en la historia, me dieron ganas de matarlo. A la tarde siguiente estaba planeado el acto principal de la fiesta, la reunión con amigos. Dado que el Sr. no podía dejar de jugar al tenis, quería que mi hermana terminara temprano y fuéramos a tomar café con el a la noche. Cláramente ni consideración ni idea sobre cómo es una reunión de amigos a “tomar el te”.

Mi hermana quería asesinarlo. Mi cuñado quería matarlo. Yo quería inventar la teletransportación o al menos haber aprendido a lanzar una bola de fuego.  Shit.

Mi hermana le contesta, tratando de ser amable, que mejor lo dejamos para otro día. Secreta esperanza: que contestara un desabrido “ok” y todo pasara para otro momento.

Keep dreaming…  obviamente no.

Minutos después, llamó.

Increíblemente, intentó hacer culpable de todo a mi hermana, y volvió sobre cuantas horas pasa con Mamá Repollo, y cuántas con él… como si él mismo no se ganara con sus acciones lo que obtiene.

Ojo, que ninguno de los cuatro somos joyitas del comportamiento, ni maravillas de la adecuación social. Mamá Repollo tiene bien ganado el título también. Los dioses saben que aún a un terrible costo, nosotros los hijitos repollo tenemos también nuestro carácter.

En fin.

Llantos. Pelea. Una noche condicionada por una pelea que no tenía que haber ocurrido. Mi hermana dolida, yo bastante indignado. Años de terapia vienen ayudándome a que estas cosas me afecten menos… pero m… cómo se puede vivir con esta clase de cosas pasando todo el tiempo? Cada cumpleaños, cada navidad… después se preguntan por qué no me gustan los eventos familiares.

¿Seré hijo de un repollo? Hasta la próxima ;)